miércoles, 20 de noviembre de 2013

Los 11 Mitos del Marketing Personal

Como la mayoría de los marketeros sabemos, el marketing personal es una extensión del marketing, aplicado a la persona. Los mismos principios básicos del marketing clásico que usted conoce, son aplicables al marketing personal. Pero, existen mitos relacionados a cada uno de sus elementos: producto, publicidad, precio, entre otros, que vale la pena revisar.

Primer Mito: El desarrollo profesional depende de la empresa.
Realidad: Para ser relevantes en el mundo competitivo de hoy, no podemos depender de la empresa. Tenemos que ir un paso más allá y ser proactivos en desarrollar un posicionamiento único, ponerle nombre propio y traducirlo a nuestra marca personal, la cual ofrecerá un "beneficio” a un "cliente” objetivo: la empresa.


Como tal, tenemos que asegurarnos de mantener nuestra oferta de valor relevante. Tenemos que preocuparnos por tener la mejor marca personal posible y hacerla crecer a través de un entendimiento de nuestro mercado objetivo, competencias relevantes, logros concretos; y, sobre todo, una actitud flexible, proactiva y ganadora.

Segundo Mito: Vendemos nuestro tiempo a las empresas.
Realidad: Ninguna nos paga por ir a trabajar. Nos pagan por producir resultados, por agregar valor, generando ahorros, eficiencias, innovando, etc. Cada día, a la hora de cruzar la puerta para regresar a casa, pregúntese qué hizo para agregar valor. Si no se le ocurre nada, y se da cuenta que solo está vendiendo su tiempo, podría estar poniendo su puesto y empleabilidad en juego.

Tercer Mito: El momento para reinventarse es cuando nos va mal.
Realidad: Cuando nos va mal, no hay más remedio que ver la manera de reaventarnos, pero el mejor momento, es actuar antes. Como todo producto, nuestra oferta de valor madurará con el tiempo. Cuando agarramos la curva del éxito en su fase ascendente, de crecimiento, es mucho más fácil seguir el momentum y construir. Montarnos en una curva decreciente es mucho más difícil y toma mucho más tiempo revertido. Lo mejor es prevenir y seguir creciendo en nuestro mejor momento.

Cuarto Mito: El valor de la marca personal tiene una relación directa con la cantidad de gente que se conoce.
Realidad: Es importante conocerá mucha gente, pero más importante es quién te conoce a tí. Si nadie lo conoce o conoce sus logros más allá de su cubículo, su capacidad para producir resultados se verá mermada en un mundo donde las alianzas y el trabajo en equipo cobran cada vez mayor valor. Es nuestra responsabilidad estar visible y compartir nuestros logros entre las personas clave dentro de la empresa y fuera. Usted puede hacer un trabajo brillante, pero si nadie lo sabe, es como si no se hubiera hecho.

Quinto Mito: El sueldo se define durante la época de evaluaciones.
Realidad: Se trata de un proceso acumulativo. No solo el sueldo, también las promociones se definen mucho antes, en el día a día, a través de sus logros y no en la época de evaluaciones. Siempre se está en escena. Siempre lo estarán observando, cómo responde ante nuevos desafíos y si está continuamente agregando valor. Y si es flexible y tiene una actitud ganadora, siempre ganará más puntos.

Sexto Mito: Mi jefe es mi mejor y único cliente.
Realidad: Su jefe es quien decide si “compra” el producto o servicio que usted ofrece, si lo promueve o le hace publicidad positiva o negativa. También es quien decide si le sube el sueldo o le asigna proyectos importantes. Por lo tanto, es su mejor cliente, pero no el único. Tenemos otros clientes clave a quien no podemos descuidar, llámese el jefe de su jefe, sus colaboradores y colegas. Muchos errores de marketing personal ocurren porque nos olvidamos de mantener excelentes relaciones con estos otros grupos.

Sétimo Mito: Hacer un buen trabajo garantiza un empleo.
Realidad: Ninguna empresa puede garantizar su propio éxito y mucho menos asegurarle un puesto a nadie... Hay cientos de ejecutivos brillantes sin empleo. Lo único que garantiza la seguridad laboral es considerarse como su propio dueño, administrando estratégicamente su carrera, como su mejor negocio.

Octavo Mito: Los más calificados consiguen los mejores trabajos.
Realidad: Los mejores trabajos son para quienes se venden mejor, quienes se los ganan gracias a no solo sus competencias sino a su actitud positiva, ganas de hacer y de colaborar.

Noveno Mito: Los hechos hablan por sí solos.
Realidad: Muchos ejecutivos de primer nivel han perdido ascensos porque pensaban que sus cifras hablaban por sí solas y no se preocupaban de promocionarlas y complementarlas con una estrategia sutil, pero efectiva, de visibilidad y acceso a las personas clave de la organización. Puede estar seguro que antes de promoverlo, indagarán con sus colegas, colaboradores o jefes superiores. Por ende, sus números o acciones hablarán más alto y mejor si son acompañados de un cuidadoso manejo de su marketing personal y seguimiento de las reglas básicas de etiqueta política.

Décimo Mito: Las reuniones sociales del trabajo son una pérdida de tiempo.
Realidad: Algunas personas pueden percibirlas como una pérdida de tiempo y hasta hipócritas, pero estas reuniones son altamente productivas porque son donde nos hacemos visibles, construimos relaciones y creamos vínculos de confianza, en un ambiente mucho más personal. Nuestra capacidad para producir resultados dependerá en gran parte si conocemos a las personas correctas lo suficientemente como para levantar el teléfono y hacer una llamada o tocar puertas para agilizar procesos o vencer obstáculos.

Undécimo Mito: Su profesión lo define.
Realidad: No porque usted sea ingeniero quiere decir que solo se especializará en temas de ingeniería. Hoy las carreras son “zig zag”, nuestra capacidad para ser relevantes depende mucho de que tanto nos adaptamos al entorno cambiante. Un ingeniero que empieza en planta puede terminar con una carrera exitosa en marketing. Lo único constante en las empresas es el cambio y hay que estar listo para asumir nuevas responsabilidades cuando y donde sea necesario. Si quiere definirse por algo, que sea su capacidad para agregar valor y adaptarse a las cambiantes necesidades de la empresa y el mercado.

Para resumir, pasaron las épocas cuando eramos vistos como simples empleados.

Hoy somos proveedores de nuestros servicios profesionales. El mundo laboral cambió y quien no mantiene el ritmo o sigue trabajando en base a mitos, puede el quedar desfasado y fuera de competencia.

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