Como
la mayoría de los marketeros sabemos, el marketing personal es una extensión
del marketing, aplicado a la persona. Los mismos principios básicos del
marketing clásico que usted conoce, son aplicables al marketing personal. Pero,
existen mitos relacionados a cada uno de sus elementos: producto, publicidad,
precio, entre otros, que vale la pena revisar.
Primer Mito: El desarrollo
profesional depende de la empresa.
Realidad: Para ser relevantes en el mundo
competitivo de hoy, no podemos depender de la empresa. Tenemos que ir un paso
más allá y ser proactivos en desarrollar un posicionamiento único, ponerle
nombre propio y traducirlo a nuestra marca personal, la cual ofrecerá un
"beneficio” a un "cliente” objetivo: la empresa.
Como
tal, tenemos que asegurarnos de mantener nuestra oferta de valor relevante.
Tenemos que preocuparnos por tener la mejor marca personal posible y hacerla
crecer a través de un entendimiento de nuestro mercado objetivo, competencias
relevantes, logros concretos; y, sobre todo, una actitud flexible, proactiva y ganadora.
Segundo Mito: Vendemos nuestro
tiempo a las empresas.
Realidad: Ninguna nos paga por ir a
trabajar. Nos pagan por producir resultados, por agregar valor, generando
ahorros, eficiencias, innovando, etc. Cada día, a la hora de cruzar la puerta
para regresar a casa, pregúntese qué hizo para agregar valor. Si no se le
ocurre nada, y se da cuenta que solo está vendiendo su tiempo, podría estar
poniendo su puesto y empleabilidad en juego.
Tercer Mito: El momento para
reinventarse es cuando nos va mal.
Realidad: Cuando nos va mal, no hay más remedio
que ver la manera de reaventarnos, pero el mejor momento, es actuar antes. Como
todo producto, nuestra oferta de valor madurará con el tiempo. Cuando agarramos
la curva del éxito en su fase ascendente, de crecimiento, es mucho más fácil
seguir el momentum y construir. Montarnos en una curva decreciente es mucho más
difícil y toma mucho más tiempo revertido. Lo mejor es prevenir y seguir
creciendo en nuestro mejor momento.
Cuarto Mito: El valor de la
marca personal tiene una relación directa con la cantidad de gente que se
conoce.
Realidad: Es importante conocerá mucha
gente, pero más importante es quién te conoce a tí. Si nadie lo conoce o conoce
sus logros más allá de su cubículo, su capacidad para producir resultados se
verá mermada en un mundo donde las alianzas y el trabajo en equipo cobran cada
vez mayor valor. Es nuestra responsabilidad estar visible y compartir nuestros
logros entre las personas clave dentro de la empresa y fuera. Usted puede hacer
un trabajo brillante, pero si nadie lo sabe, es como si no se hubiera hecho.
Quinto Mito: El sueldo se define
durante la época de evaluaciones.
Realidad: Se trata de un proceso
acumulativo. No solo el sueldo, también las promociones se definen mucho antes,
en el día a día, a través de sus logros y no en la época de evaluaciones.
Siempre se está en escena. Siempre lo estarán observando, cómo responde ante
nuevos desafíos y si está continuamente agregando valor. Y si es flexible y
tiene una actitud ganadora, siempre ganará más puntos.
Sexto Mito: Mi jefe es mi mejor
y único cliente.
Realidad: Su jefe es quien decide si “compra”
el producto o servicio que usted ofrece, si lo promueve o le hace publicidad
positiva o negativa. También es quien decide si le sube el sueldo o le asigna
proyectos importantes. Por lo tanto, es su mejor cliente, pero no el único.
Tenemos otros clientes clave a quien no podemos descuidar, llámese el jefe de
su jefe, sus colaboradores y colegas. Muchos errores de marketing personal
ocurren porque nos olvidamos de mantener excelentes relaciones con estos otros
grupos.
Sétimo Mito: Hacer un buen
trabajo garantiza un empleo.
Realidad: Ninguna empresa puede
garantizar su propio éxito y mucho menos asegurarle un puesto a nadie... Hay
cientos de ejecutivos brillantes sin empleo. Lo único que garantiza la
seguridad laboral es considerarse como su propio dueño, administrando
estratégicamente su carrera, como su mejor negocio.
Octavo Mito: Los más calificados
consiguen los mejores trabajos.
Realidad: Los mejores trabajos son para
quienes se venden mejor, quienes se los ganan gracias a no solo sus
competencias sino a su actitud positiva, ganas de hacer y de colaborar.
Noveno Mito: Los hechos hablan
por sí solos.
Realidad: Muchos ejecutivos de primer
nivel han perdido ascensos porque pensaban que sus cifras hablaban por sí solas
y no se preocupaban de promocionarlas y complementarlas con una estrategia
sutil, pero efectiva, de visibilidad y acceso a las personas clave de la
organización. Puede estar seguro que antes de promoverlo, indagarán con sus
colegas, colaboradores o jefes superiores. Por ende, sus números o acciones
hablarán más alto y mejor si son acompañados de un cuidadoso manejo de su
marketing personal y seguimiento de las reglas básicas de etiqueta política.
Décimo Mito: Las reuniones
sociales del trabajo son una pérdida de tiempo.
Realidad: Algunas personas pueden
percibirlas como una pérdida de tiempo y hasta hipócritas, pero estas reuniones
son altamente productivas porque son donde nos hacemos visibles, construimos
relaciones y creamos vínculos de confianza, en un ambiente mucho más personal.
Nuestra capacidad para producir resultados dependerá en gran parte si conocemos
a las personas correctas lo suficientemente como para levantar el teléfono y
hacer una llamada o tocar puertas para agilizar procesos o vencer obstáculos.
Undécimo Mito: Su profesión lo
define.
Realidad: No porque usted sea ingeniero
quiere decir que solo se especializará en temas de ingeniería. Hoy las carreras
son “zig zag”, nuestra capacidad para ser relevantes depende mucho de que tanto
nos adaptamos al entorno cambiante. Un ingeniero que empieza en planta puede
terminar con una carrera exitosa en marketing. Lo único constante en las
empresas es el cambio y hay que estar listo para asumir nuevas
responsabilidades cuando y donde sea necesario. Si quiere definirse por algo,
que sea su capacidad para agregar valor y adaptarse a las cambiantes
necesidades de la empresa y el mercado.
Para
resumir, pasaron las épocas cuando eramos vistos como simples empleados.
Hoy
somos proveedores de nuestros servicios profesionales. El mundo laboral cambió
y quien no mantiene el ritmo o sigue trabajando en base a mitos, puede el quedar
desfasado y fuera de competencia.

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