Una
reciente desvinculación laboral puede generar que tengamos un bajón temporal en
nuestra autoestima. De alguna manera, el trabajo nos define. Inconscientemente,
nos identificamos tanto con el trabajo que nos “adueñamos”, mentalmente, de algunas
cosas: “mi” jefe, “mi” escritorio, “mi” laptop o “mi” equipo.
Y,
cuando llega el momento de la verdad, cuando perdemos no solo estas cosas
materiales sino también parte de nuestra identidad, nos desconcertamos. Por
ello, es importante reflexionar sobre los siguientes cuatro puntos:
Su situación no lo define. Si se siente defraudado porque
está desempleado, no olvide quienes, su esencia, de lo que es capaz de hacer y
de lo que ha hecho en el pasado. No permita que su situación actual lo defina
en desmedro de quién es usted y de lo que es capaz de hacer. Recuerde sus
logros y su nivel profesional y vaya usted con la cabeza en alto a cualquier
reunión o entrevista.
Su carrera no lo define. No limite sus oportunidades
pensando que su carrera lo define. Su carrera universitaria le enseña conceptos
nuevos y habilidades como el pensamiento analítico, el trabajo a presión, entre
muchas otras que son transferibles a otras posiciones y sectores.
Sus debilidades no lo definen. Céntrese en todo lo positivo que
tiene para entregara otros. No se ancle en sus debilidades, puestas estas no lo
definen. Reconózcalas para ver si vale la pena mejorarlas-haga el intento o quizá
decida que es mejor trabajar en pulir sus fortalezas como haría Peter Druckcr.
Enfóquese en ellas y conseguirá un mejor retorno a sus esfuerzos.
Sus posibles empleadores no lo definen. Si está en transición laboral y
de pronto queda fuera de una terna o dupla final, haga la autoevaluación
necesaria, pero no se martirice pensando qué hizo mal para no merecer el
trabajo. Simplemente, piense que otro candidato calzó mejoren los ojos de su
potencial empleador.

No hay comentarios :
Publicar un comentario